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COMPETENCIA ESCHBORN–FRANKFURT: QUÉ TENÉS QUE SABER DE LA CARRERA

La Eschborn–Frankfurt puede que no tenga el renombre del Tour o del Giro, pero es una carrera con mucha historia, tradición alemana y un perfil ideal para ciclistas potentes. Con un recorrido variado y un final que suele premiar a los sprinters más resistentes, esta clásica de primavera reúne a talentos locales y figuras internacionales. Te contamos qué hace única a esta competencia, cómo ha evolucionado, qué tipo de corredores brillan y por qué deberías prestarle atención.

Una clásica con raíces alemanas


La Eschborn–Frankfurt, conocida anteriormente como Rund um den Henninger-Turm, es una de las carreras más emblemáticas del ciclismo alemán. Nació en 1962 y se celebra cada 1° de mayo, coincidiendo con el Día del Trabajador, lo que la convierte en una fiesta popular para los fanáticos locales.


Desde sus inicios, ha sido un espacio de promoción del talento alemán. Durante décadas fue terreno fértil para velocistas locales, aunque en los últimos años, con su inclusión en el calendario WorldTour, atrajo a figuras internacionales. El cambio de nombre y recorrido no borró su esencia: es una clásica de un día con carácter fuerte y raíces profundas.


Historia y transformación


Durante los años 70 y 80, esta competencia fue dominada por ciclistas alemanes como Rudi Altig y Erik Zabel. Hoy, aunque la carrera es más internacional, sigue siendo una plataforma clave para talentos locales como John Degenkolb o Pascal Ackermann. La carrera también ha cambiado de sede de salida (de Frankfurt a Eschborn), lo que ha dado pie a recorridos más técnicos y montañosos.


  • 1962: Se celebra la primera edición bajo el nombre Rund um den Henninger-Turm

  • 1999: Zabel gana su tercera edición con estilo

  • 2009: Se cancela por primera vez por motivos de seguridad

  • 2017: Pasa a llamarse oficialmente Eschborn–Frankfurt y entra al WorldTour

  • 2023: Soren Kragh Andersen sorprende con un ataque tardío


Esta clásica alemana ha sabido reinventarse sin perder su esencia, y hoy es un termómetro perfecto del ciclismo europeo de primavera.


Perfil del recorrido y tipo de corredor


El recorrido de la Eschborn–Frankfurt puede parecer plano a primera vista, pero tiene mucho más que eso. Suele tener alrededor de 200 kilómetros, con tramos urbanos, carreteras rurales y secciones montañosas en el Taunus, que pueden romper el pelotón si hay intención.


La carrera parte de Eschborn, pasa por colinas como Feldberg y Mammolshain —un muro corto pero explosivo—, y luego entra en la zona urbana de Frankfurt. Allí se da el cierre con un circuito técnico, perfecto para equipos que buscan controlar la fuga y jugarse al sprint.


Para quién es esta carrera


Aunque el sprint suele decidir, no todo está escrito. Ciclistas potentes, con buena punta de velocidad y resistencia, tienen ventaja. Las fugas a mitad de carrera a veces prosperan, sobre todo si los equipos grandes no colaboran.


  • Sprinters con buena resistencia, como Sam Bennett o Caleb Ewan

  • Clásicos todoterreno que aguantan colinas, como Kragh Andersen

  • Ciclistas locales con conocimiento del terreno

  • Equipos fuertes que controlan el pelotón con trenes armados

  • Fugadores valientes que atacan en el Taunus


Este perfil la convierte en una carrera táctica y dinámica, donde el resultado no está garantizado hasta los últimos metros. Ideal para quienes disfrutan del suspenso y los finales ajustados.


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El ambiente, los fans y su importancia actual


La Eschborn–Frankfurt no solo es una carrera; es una fiesta. Miles de personas salen a las calles cada año para alentar a los ciclistas, especialmente en las zonas montañosas. Hay música, cerveza, banderas, y una energía que mezcla deporte, tradición y orgullo local.


Alemania, país con una historia complicada en el ciclismo por escándalos del pasado, ha vuelto a enamorarse de este deporte, y esta carrera es prueba de ello. Es un símbolo de recuperación y de futuro.


Por qué importa hoy


Hoy, esta clásica representa una oportunidad estratégica para los equipos. Se corre en plena temporada de clásicas y justo antes del Giro d’Italia, por lo que sirve para probar piernas, ajustar estrategias y ganar moral. Además, al ser WorldTour, da puntos valiosos para la clasificación general de equipos.


  • Exposición mediática internacional

  • Espacio para jóvenes talentos

  • Gran visibilidad para patrocinadores locales

  • Momento ideal para recuperar forma

  • Pista para observar alianzas tácticas entre equipos


Para vos, que vivís el ciclismo con pasión, la Eschborn–Frankfurt es un evento que combina espectáculo, estrategia y emoción pura. Cada edición ofrece algo nuevo, y si bien no tiene el hype de otras clásicas, merece estar en tu calendario como espectador.


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