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COMPETENCIA GP DE QUÉBEC: QUÉ TENÉS QUE SABER DE LA CARRERA?

El Grand Prix Cycliste de Québec es una de esas carreras que mezclan lo mejor del ciclismo europeo con el sabor especial de América del Norte. Aunque no tiene adoquines ni muros flamencos, esta competencia se ha ganado un lugar en el calendario World Tour por su recorrido exigente, sus finales explosivos y el marco urbano increíble que ofrece la ciudad de Québec. En este artículo te contamos todo lo que tenés que saber sobre esta joyita canadiense: su historia, cómo se corre, por qué seduce a los clasicómanos y cómo podés seguirla como un verdadero apasionado de las dos ruedas.

¿Qué es el GP de Québec?


El Grand Prix Cycliste de Québec es una carrera de un solo día que forma parte del UCI World Tour. Se corre desde el año 2010 en la ciudad de Québec, Canadá, y suele disputarse en septiembre como parte del dúo canadiense junto al GP de Montreal. Estas dos carreras son las únicas de este nivel en América del Norte.


A pesar de ser relativamente joven, el GP de Québec ya se ha ganado respeto y prestigio dentro del pelotón internacional. Su recorrido urbano, técnico y con un perfil que favorece a clasicómanos y corredores explosivos, ha hecho que muchos grandes nombres busquen la victoria acá como parte de su preparación para el Mundial de Ruta.


Un clásico moderno


La carrera se desarrolla íntegramente en un circuito urbano en la parte vieja de la ciudad de Québec, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esto le da un marco visual único: calles angostas, subidas empinadas y el público a pocos metros de los ciclistas.


  • Primera edición en 2010, ganada por Thomas Voeckler.

  • Forma parte del calendario World Tour.

  • Tiene un recorrido en circuito cerrado de 12,6 km.

  • Se corre en paralelo al GP de Montreal.

  • Ideal para corredores potentes con buen remate.


El GP de Québec es ideal para fanáticos que buscan algo distinto al ciclismo europeo: otra geografía, otra vibra, pero con el mismo nivel de competencia y pasión por el deporte.


Recorrido, ritmo y claves tácticas


El circuito del GP de Québec tiene un diseño tan bello como complicado. Son 12,6 kilómetros que se repiten unas 16 veces, totalizando más de 200 km. Y aunque a primera vista no parece tan duro, la acumulación de subidas explosivas lo convierte en una prueba para piernas finas y cabezas frías.


Las subidas que queman piernas


El circuito incluye varias subidas cortas pero intensas que castigan vuelta tras vuelta. La más icónica es la Côte de la Montagne, con su rampita final brutal que suele decidir la carrera. Cada giro del circuito es una guerra de colocación, porque en calles angostas no hay lugar para relajarse.


  • Côte de la Montagne: 375 metros al 10%, se sube al final de cada vuelta.

  • Avenue Honoré-Mercier: subida sostenida que desgasta piernas.

  • Boulevard Champlain: parte rápida y técnica donde hay que estar atento.

  • Descensos técnicos: ideales para atacar con riesgo.

  • Final en subida: ideal para clasicómanos con punch.


Además del desnivel acumulado, el ritmo constante y el diseño tipo “criterium largo” hacen que siempre haya acción. Los equipos deben controlar la fuga, manejar el ritmo y proteger a su líder hasta el final. No hay descanso, y eso se nota en la cara de los corredores en las últimas vueltas.


El GP de Québec se gana con piernas, pero también con inteligencia: hay que saber cuándo gastar y cuándo reservarse. Y si el sprint final se da entre un grupo reducido, tener esa chispa final puede ser la diferencia entre ganar y quedar quinto.


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Favoritos, ganadores y cómo vivirla


El GP de Québec ha visto ganar a ciclistas de alto calibre. Peter Sagan, Michael Matthews, Greg Van Avermaet y Benoît Cosnefroy son algunos de los nombres que han levantado los brazos en la cuesta final. La carrera premia al ciclista completo: que suba bien, que maneje bien, y que tenga un remate poderoso.


Corredores a seguir


Aunque cada año cambia el listado, hay ciertos tipos de ciclistas que se destacan. Los velocistas que aguantan subidas, como Michael Matthews o Jasper Philipsen, suelen estar al frente. También los clasicómanos tipo puncher como Tom Pidcock, Julian Alaphilippe o Magnus Cort Nielsen.


  • Michael Matthews: dos veces ganador, conoce cada curva.

  • Greg Van Avermaet: ícono de las clásicas, ganó en 2016 y 2019.

  • Alaphilippe: si está en forma, es letal en el final.

  • Ciclistas locales: cada vez más canadienses sueñan con destacarse.

  • Jóvenes talentos: suele ser terreno para que aparezca alguna revelación.


En cuanto a los equipos, los World Tour llegan con bloques competitivos. Ineos, UAE, Jumbo–Visma y Soudal–Quick Step suelen dominar, pero también hay lugar para selecciones nacionales e invitados continentales, lo que le da un mix muy interesante.


¿Cómo vivir esta carrera como un fanático?


Se transmite por Eurosport y otras plataformas de ciclismo en streaming como GCN+, con comentarios en español neutro. Al ser en septiembre, muchos la ven como un test previo al Mundial. Seguirla es un placer visual: el paisaje urbano, el colorido del pelotón y la emoción del circuito cerrado la hacen ideal para ver de principio a fin.


Si alguna vez estás en Québec, verla en vivo es una experiencia top: podés moverte entre curvas, ver pasar el pelotón 16 veces y sentir la vibra de una carrera World Tour en pleno centro histórico. Todo con un café en mano y la emoción de estar a metros de los mejores ciclistas del mundo.


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