¿Sos fan del ciclocross? La Competencia Soudal Classic Neerpelt es una cita imperdible. Acá te contamos todo: fechas, recorrido, figuras y cómo vivirla al máximo.
COMPETENCIA GRAVEL ALASKA CHALLENGE: QUÉ TENÉS QUE SABER DE LA CARRERA
¿Te apasiona el gravel y soñás con una aventura extrema? Entonces la Competencia Gravel Alaska Challenge te va a volar la peluca. Esta carrera se corre en uno de los entornos más salvajes del planeta y reúne a ciclistas de todas partes del mundo que buscan superarse, conectar con la naturaleza y vivir una experiencia inolvidable sobre dos ruedas. Si estás pensando en sumarte o simplemente querés conocer todos los detalles de este desafío único, en este artículo te contamos todo lo que tenés que saber: el recorrido, cómo prepararte, qué llevar y por qué esta competencia es tan especial para los amantes del ciclismo gravel. Ajustá el casco y seguí leyendo.
¿Qué es la Gravel Alaska Challenge?
La Gravel Alaska Challenge es una de las competencias más exigentes y espectaculares del ciclismo gravel a nivel internacional. Se lleva a cabo cada verano en Alaska, recorriendo rutas salvajes, paisajes glaciares y caminos de ripio que ponen a prueba cuerpo y mente. La carrera no es sólo una prueba física, sino también una aventura mental y emocional.
Un evento con espíritu aventurero
Esta competencia no tiene el glamour de las grandes vueltas, pero sí tiene algo mejor: autenticidad. Participar en la Alaska Challenge es meterte de lleno en un terreno impredecible, con cambios de clima extremos, zonas remotas y un espíritu de camaradería que la hace única.
Se corre en rutas de ripio, grava y tramos forestales.
La distancia varía cada año, pero ronda entre 250 y 400 km.
El desnivel acumulado puede superar los 5000 metros.
Hay tramos donde la señal desaparece por completo.
Es obligatorio llevar equipo de supervivencia básica.
La competencia busca conectar al ciclista con el entorno natural. Nada de zonas urbanas, ni hoteles cinco estrellas. Acá el lujo es pedalear con auroras boreales de fondo, cruzar ríos con tu bici al hombro y compartir fogón con desconocidos que se vuelven amigos.
Además, es una carrera "self-supported", lo que significa que no hay asistencia externa. Cada participante debe llevar su comida, herramientas, abrigo y resolver por sí mismo cualquier problema. Esto convierte la Gravel Alaska Challenge en mucho más que una carrera: es una verdadera prueba de autosuficiencia y resiliencia.
Cómo prepararte para este desafío
No basta con tener piernas fuertes. Para enfrentar la Alaska Challenge tenés que prepararte como si fueras a una expedición. El entrenamiento físico, la planificación de la logística y el equipo adecuado son tan importantes como tu motivación.
Entrenamiento: más allá de lo físico
El cuerpo tiene que estar listo para horas y horas de pedaleo sobre terrenos que cambian todo el tiempo. Pero también hay que entrenar la mente. Simulá salidas largas de autosuficiencia, pedalá con clima adverso y aprendé a escuchar tus límites.
Hacete una base aeróbica sólida: tiradas largas, fondos, ritmo controlado.
Trabajá fuerza: gym, escaladas, cuestas cargado.
Practicá navegación con GPS y mapas offline.
Simulá jornadas con carga completa para ajustar tu equipo.
Aprendé a gestionar comida e hidratación en ruta.
También es fundamental conocer tus herramientas y saber resolver pinchazos, roturas de cadena o problemas con el cambio. En mitad del bosque no hay mecánico ni repuestos a la vista.
Qué llevar: equipo clave
Tu bici gravel tiene que estar preparada para la guerra. Cubiertas reforzadas, transmisión resistente, buena iluminación y capacidad de carga son clave. En cuanto al equipo personal, esto es lo mínimo recomendable:
Bolsa de dormir liviana y aislante.
Ropa térmica e impermeable.
Cocina portátil o snacks de alto valor calórico.
Kit de herramientas completo y repuestos.
GPS, power bank y mapas físicos como backup.
Además, no subestimes la importancia del peso. Cada gramo cuenta cuando tenés que empujar la bici montaña arriba o pasar un río con el agua hasta la cintura.
Por qué todos hablan de esta carrera
La Gravel Alaska Challenge no es masiva, pero su fama crece cada año. ¿Por qué? Porque ofrece una experiencia auténtica, cruda, transformadora. Es una de esas pocas competencias donde importa más el viaje que el resultado.
Una comunidad que vibra al mismo ritmo
Los que participan lo hacen por pasión, por desafío, por buscar algo diferente. No hay grandes premios, pero sí un reconocimiento enorme entre pares. Acá, cruzar la meta es una medalla que vale más que cualquier trofeo.
Podés pedalear junto a ciclistas de todas partes del mundo.
La conexión con la naturaleza es absoluta.
Las historias que nacen en ruta son para toda la vida.
Hay un fuerte espíritu de comunidad y ayuda mutua.
Las fotos y paisajes son simplemente épicos.
Además, la organización mantiene un perfil bajo y apuesta por lo esencial. Nada de marketing excesivo, nada de show. Todo está centrado en brindar seguridad, respeto por el medioambiente y una experiencia que te marque para siempre.
¿Vale la pena correrla?
Definitivamente sí, si lo tuyo es el gravel y las aventuras con mayúsculas. Eso sí: hay que prepararse, informarse y asumir que no todo va a salir perfecto. Pero justamente ahí está la magia. En adaptarse, en improvisar, en superar lo que parecía imposible. Porque al final, la meta no está al final del camino, sino en cada kilómetro recorrido.
Así que si sentís ese cosquilleo cuando ves una bici polvorienta frente a un bosque infinito, la Gravel Alaska Challenge está hecha para vos.
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