¿Sos fan del ciclocross? La Competencia Soudal Classic Neerpelt es una cita imperdible. Acá te contamos todo: fechas, recorrido, figuras y cómo vivirla al máximo.
COMPETENCIA GRAVEL ARIZONA: QUÉ TENÉS QUE SABER DE LA CARRERA
Si lo tuyo es el polvo, los caminos de tierra y la aventura sin límites, la Competencia Gravel Arizona tiene que estar en tu radar. Esta prueba se ha convertido en una de las más esperadas por la comunidad gravel, no solo por su exigencia física, sino también por el entorno alucinante en el que se desarrolla. Con recorridos que cruzan paisajes desérticos, cañones y zonas montañosas, este evento combina técnica, estrategia y resistencia. Ideal tanto para ciclistas experimentados como para quienes buscan su primera gran experiencia gravel. Te contamos todo lo que tenés que saber para entender por qué esta carrera es un clásico moderno en la escena ciclista de Estados Unidos.
Origen y crecimiento del evento
La Competencia Gravel Arizona nació hace apenas unos años como una iniciativa de ciclistas locales apasionados por las rutas no asfaltadas del suroeste estadounidense. Lo que empezó siendo una reunión entre amigos para desafiarse en rutas de tierra, rápidamente ganó tracción. El crecimiento del gravel como disciplina atrajo a más participantes, marcas y atención mediática. Hoy, esta competencia es una parada clave en el circuito gravel norteamericano.
La carrera tiene lugar en distintos puntos de Arizona, pero suele centrarse en áreas como Prescott, Patagonia o el desierto de Sonora. Estos terrenos ofrecen una mezcla perfecta de desafío físico y belleza natural. El evento está diseñado por y para ciclistas: tiene alma, comunidad, y ese espíritu de libertad que define al gravel. La organización suele incluir categorías para élite, amateur, e incluso e-bikes, lo que hace del evento algo súper inclusivo.
Cómo evolucionó la competencia
Desde sus comienzos informales hasta convertirse en una carrera oficial con cientos de participantes, el crecimiento ha sido orgánico pero imparable. Hoy cuenta con patrocinadores importantes, presencia de equipos profesionales y hasta cobertura en medios especializados como VeloNews o CyclingTips.
Año inaugural con solo 30 ciclistas locales.
Rápido crecimiento gracias a redes sociales y boca en boca.
Reconocimiento nacional como una de las mejores pruebas gravel del oeste.
Ediciones recientes con más de 500 participantes de todo el mundo.
Compromiso con la sostenibilidad y el respeto ambiental.
Hoy, el Gravel Arizona no solo es una carrera, sino una experiencia de comunidad que mezcla deporte, naturaleza y una buena dosis de sufrimiento ciclista del bueno.
El recorrido, clima y logística
Una de las grandes razones por las que los ciclistas aman esta competencia es el entorno. Dependiendo del año, el trazado puede variar, pero siempre incluye caminos de grava suelta, subidas técnicas, tramos con washboards (esas ondulaciones incómodas) y hasta cruces de ríos secos. La dificultad está en el terreno, el calor y el viento. Por eso es clave preparar bien el equipo, la hidratación y la mente.
El clima en Arizona puede ser extremo, con temperaturas que superan los 35°C al mediodía y bajan rápidamente si hay sombra o viento. El sol es intenso y la humedad, baja. Todo esto requiere una estrategia de alimentación e hidratación muy bien planificada. Muchos ciclistas usan neumáticos tubeless de 40 a 45 mm, presiones bajas y setups específicos para absorción y tracción.
¿Qué esperar del terreno?
El terreno puede ser una mezcla brutal entre belleza y castigo. Muchos tramos parecen postales del Viejo Oeste, pero hay que mantener la concentración porque el piso cambia todo el tiempo. El desnivel acumulado puede rondar entre los 1.500 y 2.500 metros, dependiendo de la ruta elegida.
Caminos de grava compacta ideales para ritmos constantes.
Zonas de arena profunda donde se requiere técnica y potencia.
Senderos montañosos con curvas cerradas y bajadas técnicas.
Tramos abiertos donde el viento puede marcar la diferencia.
Cruces secos con piedras sueltas, ideales para perder bidones.
Lo más importante es respetar el terreno, llevar herramientas, repuestos y conocer tu límite. Y si podés, entrená sobre superficie parecida antes de ir: no hay sustituto para la experiencia sobre tierra real.
Por qué esta carrera es única
Lo que hace distinta a la Competencia Gravel Arizona no es solo la dificultad, sino todo lo que la rodea. Hay una vibra especial en el aire. Los corredores se saludan, se alientan y comparten datos del recorrido incluso durante la carrera. Se arma una comunidad espontánea donde lo importante no es solo el podio, sino completar el desafío, compartir la experiencia y celebrar con una cerveza artesanal al final.
Además, el evento suele ofrecer opciones de distancia, como una ruta larga de 160 km y una intermedia de 100 km, lo que abre la puerta a más niveles de experiencia. También hay espacio para gravel bikes puras, mountain bikes y hasta bicis de aventura más cargadas. Algunos llegan a competir, otros simplemente a rodar y disfrutar del paisaje con adrenalina.
Lo que tenés que vivir sí o sí
Cada edición tiene detalles que se vuelven inolvidables: el amanecer en el desierto, el sonido de las ruedas en la grava suelta, la camaradería entre desconocidos. También hay food trucks, música en vivo, y sorteos de equipamiento entre los participantes. Es el tipo de evento que te hace amar el ciclismo aún más.
El checkpoint con frutas y empanadas caseras.
La charla técnica previa con consejos del terreno.
El “gravel village” con marcas, test de bicis y charlas.
Los paisajes que parecen sacados de un western.
Ese último kilómetro con los gritos del público alentando.
Participar en esta competencia no es solo correr: es formar parte de un movimiento. De esos eventos que te dejan el cuerpo agotado pero el alma llena. Y que te hacen pensar: ¿cuándo es la próxima?
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