¿Sos fan del ciclocross? La Competencia Soudal Classic Neerpelt es una cita imperdible. Acá te contamos todo: fechas, recorrido, figuras y cómo vivirla al máximo.
COMPETENCIA GRAVEL BOLIVIA: QUÉ TENÉS QUE SABER DE LA CARRERA
La competencia Gravel Bolivia es de esas carreras que quedan tatuadas en la memoria. Por su altitud, belleza natural y exigencia física, se ha ganado un lugar entre las más intensas de Sudamérica. En este artículo te contamos qué hace tan especial este desafío gravel, cómo prepararte, qué llevar y qué esperar de una carrera que te va a hacer volar… o arrastrarte, según el día.
Qué la hace tan única
La Gravel Bolivia no es una simple carrera. Es una expedición ciclista a través de paisajes lunares, altiplanos infinitos, salares brillantes y caminos que parecen de otro planeta. Este evento tiene algo que lo diferencia: la altitud. Acá vas a estar pedaleando arriba de los 3.000 metros sobre el nivel del mar, y eso cambia todas las reglas del juego.
Terreno y recorrido
La carrera varía según la edición, pero siempre incluye zonas como el Salar de Uyuni, el altiplano de Potosí, y tramos en la zona de La Paz o el lago Titicaca. Los caminos mezclan ripio, polvo volcánico, arena dura y algo de asfalto, pero muy poco. Acá el protagonista es el terreno suelto, la altura, y el viento.
Altitud media: entre 3.600 y 4.200 msnm.
Distancias: 150 a 500 km según modalidad.
Formato: desde un día hasta bikepacking multietapa.
Tipo de camino: 80% tierra y sal, 20% asfalto.
Dificultad: muy alta por el clima y la altitud.
Clima extremo
En un mismo día podés arrancar con 2°C al amanecer y terminar con 30°C bajo el sol. Y a la noche, si dormís en carpa, te congelás. El viento puede soplar fuerte, y la radiación solar es altísima. Hay que estar preparado para todo.
Por eso, esta carrera no solo te prueba como ciclista, también como aventurero. Es una experiencia física, mental y espiritual.
Prepararte para la altura y el polvo
No subestimes esta carrera. Lo más bravo no son las subidas (que las hay), sino la combinación de altura, terreno inestable y falta de oxígeno. Si venís del nivel del mar, tu cuerpo va a tardar en adaptarse. Por eso, la preparación no empieza en la bici: empieza en el calendario, con tiempo de aclimatación y logística inteligente.
Aclimatación y salud
Lo ideal es llegar a Bolivia al menos 7 días antes de la carrera y hacer salidas cortas para que el cuerpo se acostumbre a la altura. Tomar agua en exceso, evitar el alcohol, y dormir bien son claves. También se recomienda consumir alimentos ricos en hierro y, en algunos casos, usar medicamentos para la altitud (previa consulta médica).
Llegar una semana antes para aclimatar.
Evitar esfuerzos máximos los primeros días.
Hidratación constante, incluso sin sed.
Comida liviana pero energética.
Chequear salud con médico si tenés dudas previas.
Bici y equipamiento
Usá cubiertas de al menos 45 mm con buen agarre lateral. La bici debe tener buen paso de rueda, transmisión 1x con piñones grandes y frenos en perfecto estado. Llevar repuestos es obligatorio: no hay muchas bicicleterías en el medio del salar. Portaequipajes o mochilas livianas, sistema de hidratación con filtro y protección solar alta también son clave.
Probá todo tu equipo antes. No es el lugar para estrenar zapatillas ni mochila. Cada roce molesta el doble con el polvo y la altura.
Nutrición y ritmo
Comé cada 30-40 minutos, aunque no tengas hambre. La altura corta el apetito y te engaña. Llevá snacks salados, geles, frutos secos, y alguna comida real para tramos largos. El ritmo debe ser conservador: si salís muy fuerte, la altitud te pasa factura rápido.
En este tipo de carreras, la paciencia vale más que los watts.
Lo que vas a vivir allá arriba
Participar de la competencia Gravel Bolivia es como entrar en un mundo aparte. El silencio del altiplano, los colores de las montañas, el crujir de la sal bajo tus ruedas y el cielo estrellado como nunca lo viste. Es exigente, sí, pero también te conecta con lo esencial: vos, la bici, y el camino.
Paisajes y cultura
Pasás por comunidades quechuas y aymaras, donde te reciben con una sonrisa y a veces hasta con pan casero. Cruzás llamas, ves flamencos en lagunas altiplánicas y pueblos donde el tiempo parece detenido. Cada kilómetro tiene algo que contar, y esa mezcla de esfuerzo físico con belleza natural hace que todo valga la pena.
Salar de Uyuni: surrealista, brillante y eterno.
Volcanes y lagunas a más de 4.000 msnm.
Pueblos con historia viva y gente cálida.
Cielos nocturnos perfectos para reflexionar.
Silencio absoluto que te acompaña kilómetros enteros.
Ambiente entre ciclistas
Aunque la carrera sea dura, el compañerismo es real. Siempre hay alguien dispuesto a darte una mano, compartir agua o levantar el ánimo con una broma en medio del desierto. Se forman lazos que duran más allá de la llegada. El gravel tiene eso: menos competencia, más comunidad.
Y cuando cruzás la meta, sabés que hiciste algo enorme. Porque esta carrera no es solo de piernas, también es de corazón.
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