¿Sos fan del ciclocross? La Competencia Soudal Classic Neerpelt es una cita imperdible. Acá te contamos todo: fechas, recorrido, figuras y cómo vivirla al máximo.
COMPETENCIA GRAVEL CUBA: QUÉ TENÉS QUE SABER DE LA CARRERA
La competencia Gravel Cuba combina todo lo que amamos del ciclismo con ese toque caribeño que le da un sabor distinto a la experiencia. No es solo una carrera: es una mezcla de deporte, turismo, cultura local y buena onda. Acá no solo se pedalea, se vive. En este artículo te contamos todo lo que tenés que saber si te pica el bicho gravelero y querés probar suerte (y piernas) en una isla llena de historia, caminos rojos y música que te sigue hasta en los ascensos.
Paisajes caribeños y caminos rurales
La Gravel Cuba se corre en varias regiones de la isla, pero las ediciones más populares pasan por lugares como Viñales, Pinar del Río, Cienfuegos, o incluso la zona de Baracoa. Todos tienen algo en común: caminos de tierra roja, selva, humedad, y un entorno tan pintoresco como exigente.
Terreno y recorrido
El terreno es una mezcla de tierra apisonada, caminos de grava gruesa, tramos selváticos, y algún pedazo de asfalto viejo que cruje bajo las ruedas. La mayoría de los recorridos se arman lejos de las rutas principales, para disfrutar al máximo los paisajes rurales y la autenticidad del entorno.
Distancias: entre 100 km y 400 km.
Desnivel: moderado, entre 500 y 2.500 m según la ruta.
Terreno: 70% tierra, 20% piedra suelta, 10% asfalto viejo.
Clima: caluroso, húmedo y con posibilidad de lluvias repentinas.
Formato: carrera de un día o travesía en etapas.
Lo que más impacta
Además de pedalear, vas a ver campos de tabaco, casas coloridas, palmeras infinitas y escuchar salsa o reguetón desde parlantes que suenan en medio de la nada. La cultura cubana está tan presente en la carrera como el polvo en tus piernas.
Pedaleás entre mogotes, cruzás ríos, pasás por pueblos donde los chicos te aplauden y te tiran "¡dale campeón!" como si fueras del Tour. Es una experiencia sensorial completa.
Cómo prepararte para pedalear en la isla
Cuba no es técnica como los Alpes ni extrema como Bolivia, pero tiene lo suyo. El calor, la humedad, los caminos variables y la logística limitada hacen que sea clave llegar bien entrenado y con la cabeza abierta. No esperes servicios europeos, pero sí vivencias que no vas a encontrar en ningún otro gravel del mundo.
Entrenamiento ideal
Lo fundamental es acostumbrarte a pedalear con calor y humedad. Entrená en las horas más pesadas, prepará tu cuerpo para la deshidratación y hacé salidas largas por caminos inestables. También es clave trabajar la adaptación mental: en Cuba, a veces las cosas no salen como uno espera (y está bien).
Rodadas de 4-5 h con clima húmedo.
Práctica en caminos de tierra, barro y piedra.
Simulación de tramos sin asistencia.
Trabajo de fuerza y técnica en bajadas.
Pruebas con tu setup completo antes del viaje.
Equipo básico y útil
Usá cubiertas de 40 mm o más, con dibujo grueso. Llevá cámara de repuesto, parches, y un inflador manual (los cartuchos pueden ser un problema en aduanas). Es clave tener buena ventilación en casco y ropa. Protector solar, gafas oscuras, y una mochila liviana con espacio para agua extra también son imprescindibles.
Llevá repuestos esenciales porque conseguir piezas en la isla no siempre es fácil. Y si hacés la carrera en formato autosuficiente, planificá bien la comida y la carga de energía (baterías, luces, GPS).
Hidratación y comida
Tomá agua todo el tiempo, incluso cuando no tenés sed. Usá pastillas de sales o bebidas isotónicas para reponer lo que perdés transpirando. Comé cada 40 minutos: frutas secas, barritas, sándwiches y, si te cruzás con alguien vendiendo guayaba o jugo fresco… ¡no lo dudes!
Después de la etapa, buscá comidas livianas y ricas en carbohidratos. El arroz con frijoles te va a parecer un manjar gourmet cuando tengas hambre de verdad.
Más que una carrera: una experiencia cubana
Lo que hace diferente a la Gravel Cuba no es solo el camino. Es el viaje. La gente, la música, el clima relajado, la conexión con ciclistas de todo el mundo y esa mezcla de esfuerzo físico con fiesta que solo se da en la isla. Es una carrera que se sufre, se disfruta, y se recuerda con una sonrisa por mucho tiempo.
Ambiente único y ciclistas variados
Hay de todo: locales con bicis sencillas que te dan cátedra de cómo rodar en tierra, extranjeros que vienen buscando aventura, y viajeros que se enteran de la carrera estando ahí. No hay aires de superioridad. Todos pedalean, sudan, y se ayudan. El espíritu gravel está más vivo que nunca en Cuba.
Grupos que se arman espontáneamente.
Gente del pueblo que te ofrece agua sin pedir nada a cambio.
Puntos de música y comida improvisados.
Historias ciclistas en cada campamento o parada.
Risas, fotos y brindis con ron al final.
Por qué hay que vivirla
Porque no es una carrera más. Es una puerta a una cultura única, a caminos que no figuran en los mapas, y a una forma de pedalear más relajada, humana y divertida. Sí, vas a sufrir un poco. Pero también vas a bailar, reír, conocer gente increíble y volver distinto.
Gravel Cuba no es para el que busca podio, es para el que busca historias. Y de esas, te vas a llevar muchas.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR