¿Sos fan del ciclocross? La Competencia Soudal Classic Neerpelt es una cita imperdible. Acá te contamos todo: fechas, recorrido, figuras y cómo vivirla al máximo.
KUURNE–BRUXELLES–KUURNE, QUE TENÉS QUE SABER DE LA CARRERA?
¿Amás las clásicas de primavera, los ataques bajo la lluvia y los sprints salvajes? Entonces la Kuurne–Bruxelles–Kuurne te va a volar la peluca. Esta carrera belga es parte del arranque oficial de la temporada europea, y aunque comparte fin de semana con la imponente Omloop Het Nieuwsblad, tiene su propio estilo, lleno de tradición, velocidad y oportunidades para sprinters duros. Acá te contamos todo lo que tenés que saber: cómo es el recorrido, quiénes suelen destacarse, y por qué esta clásica sigue siendo una de las más queridas del calendario flamenco.
Qué es la Kuurne–Bruxelles–Kuurne
La Kuurne–Bruxelles–Kuurne (KBK para los amigos) es una clásica belga que se corre a fines de febrero o principios de marzo, justo al inicio de la temporada WorldTour en Europa. Aunque no es parte oficial del WorldTour, casi todos los equipos top están presentes, lo que le da un nivel altísimo y un atractivo particular: acá se mezcla la vieja escuela con las nuevas promesas.
Una clásica con historia y carácter
Se corre desde 1945 y su trazado va desde Kuurne hacia las afueras de Bruselas, para luego volver a Kuurne en un recorrido circular. A diferencia de otras clásicas flamencas, tiene menos tramos de pavé, pero mantiene el sabor de Flandes: cotas (esas subidas cortas y empinadas), clima impredecible, viento cruzado y un final ideal para velocistas duros o escapadas valientes.
Distancia: entre 190 y 200 km.
Altimetría: rompe piernas, con cotas típicas flamencas.
Terreno: mezcla de asfalto rural, adoquines y rutas expuestas al viento.
La carrera forma parte del famoso “Opening Weekend” belga, junto con la Omloop Het Nieuwsblad. Mientras que la Omloop suele favorecer a clasicómanos tipo Flandes, la KBK es más amigable para sprinters con resistencia.
Es un evento ideal para medir piernas al inicio de la temporada y ver cómo vienen los gallos del pelotón.
Cómo es el recorrido y qué esperar
El recorrido de la Kuurne–Bruxelles–Kuurne mezcla lo clásico con lo moderno. Empieza y termina en Kuurne, y aunque ya no llega hasta el centro de Bruselas como en el pasado, mantiene la esencia de conectar el campo flamenco con la exigencia propia de una clásica belga.
Las cotas, el viento y el final
El recorrido incluye unas 10 cotas en total, entre ellas la mítica Oude Kwaremont, una subida empedrada que también aparece en el Tour de Flandes. Otras subidas como el Côte de Trieu y el Kluisberg aportan condimento táctico, ya que es donde suelen lanzarse los ataques tempranos.
Oude Kwaremont: subida larga y adoquinada, ideal para probar piernas.
Mont Saint-Laurent: duro y técnico, perfecto para abrir huecos.
Viento lateral en sectores expuestos: clave para cortes de pelotón.
Luego de las cotas, la carrera tiende a reagruparse en los últimos 50 km. Acá es donde los equipos de sprinters se ponen en modo “treno” para controlar fugas y preparar el embalaje masivo.
¿Sprint o escapada?
La KBK es famosa por su tensión táctica: a veces se define al sprint, otras con una fuga exitosa. Depende mucho del clima, del ritmo que impongan los equipos grandes, y de cuán desgastante haya sido la jornada anterior en la Omloop.
En años con clima calmo, el pelotón suele controlar y ver un final al sprint. Pero si hay viento fuerte o lluvia, ¡agarrate! Se parte todo y la carrera se convierte en una batalla de supervivencia.
Qué tipo de corredores brillan en la Kuurne
La Kuurne–Bruxelles–Kuurne es la clásica que todo sprinter con garra quiere ganar. Pero ojo, no cualquier sprinter. Acá no alcanza con tener velocidad: hay que bancarse 200 km, cotas, adoquines y a veces frío polar. Los que ganan son velocistas con resistencia, o clasicómanos rápidos.
Perfíl de los que triunfan
Muchos ganadores son tipos todo terreno, capaces de sobrevivir a los ataques en los muros y tener aún piernas para definir. También aparecen clasicómanos con buena punta de velocidad que atacan en los últimos 10 km.
Sprinters duros: Mark Cavendish, Alexander Kristoff, Caleb Ewan.
Clasicómanos veloces: Jasper Stuyven, Mads Pedersen, Mathieu van der Poel.
Cazaetapas tácticos: los que aprovechan el caos para atacar en solitario.
Historias épicas de la KBK
En 2020, Kasper Asgreen sorprendió a todos con un ataque largo y aguantó hasta el final en solitario. En 2014, Tom Boonen demostró que los sprinters veteranos también tienen con qué. Y en 2023, Tim Merlier se impuso en un sprint frenético, mostrando que la potencia también es clave en esta carrera.
La KBK tiene ese encanto de lo imprevisible, donde cada edición ofrece una historia distinta. Es la clásica donde nada está garantizado hasta los últimos metros.
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