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COMPETENCIA PARIS–ROUBAIX FEMMES: TODO LO QUE TENÉS QUE SABER

La Paris–Roubaix Femmes no es una carrera más: es la batalla en el infierno del norte, pero con sabor femenino. En pocos años se convirtió en una de las pruebas más esperadas del calendario WorldTour por su dureza, tradición y espectáculo puro. ¿Querés saber qué la hace tan especial? Acá te contamos todo lo que tenés que saber antes de verla (o soñarla desde el sillín): qué la diferencia, cómo es el recorrido, qué equipos participan y cómo se preparan las ciclistas para una jornada que puede marcar sus carreras (o destruirlas). Pavé, barro y gloria.

Qué es y por qué es tan especial


La Paris–Roubaix Femmes es la versión femenina de una de las carreras más míticas del ciclismo: la Paris–Roubaix. Aunque se empezó a correr recién en 2021, su impacto fue inmediato. Rápidamente se ganó el respeto del pelotón por su brutalidad: kilómetros de adoquines (pavé), lluvia, viento cruzado y caídas. Mucha épica, poco glamour.


La largada suele darse en Denain y la llegada, como en la masculina, es en el legendario Velódromo de Roubaix. El recorrido tiene entre 120 y 145 km, con alrededor de 17 sectores de pavé, algunos con nombres tan temidos como icónicos: Mons-en-Pévèle, Carrefour de l’Arbre, Hornaing, entre otros.


Por qué es tan única


Esta carrera es especial por varias razones:


  • Es una de las pocas del calendario con pavé real, no asfaltado

  • Requiere técnica, potencia y aguante mental extremo

  • Es impredecible: podés estar adelante y caerte por un adoquín mal

  • Tiene un final cinematográfico en un velódromo lleno de historia

  • Cada año se vive como si fuera una clásica de hace 100 años


Las que ganan acá no solo entran a los libros de historia: se convierten en leyendas. Es una carrera que no regala nada y exige todo.


Cómo es el recorrido y sus desafíos


El recorrido de la Paris–Roubaix Femmes cambia ligeramente cada año, pero mantiene su esencia: velocidad, caos y sectores de pavé que te sacuden hasta los dientes. Aunque es más corta que la versión masculina, tiene la misma esencia brutal: cada metro puede definir tu destino.


Datos clave del trazado


En promedio, las ciclistas recorren unos 145 km, con aproximadamente 30 km de pavé distribuidos en 17 sectores. Algunos son largos y peligrosos, otros cortos pero traicioneros. La superficie irregular, llena de polvo o barro, hace que cada tramo se sienta como una batalla individual.


  • Mons-en-Pévèle: sector largo, irregular y técnico

  • Carrefour de l’Arbre: decisivo, muy técnico, donde muchas carreras se definen

  • Pont-Thibault à Ennevelin: suele marcar el inicio del caos

  • Velódromo de Roubaix: la meta soñada (o temida)

  • Pavé seco o mojado: cambia TODO


El resto del recorrido tiene sectores de asfalto rápidos, donde los equipos intentan reagruparse o colocar a sus líderes. Pero ojo: los abanicos por viento lateral pueden romper el pelotón antes de que lleguen al primer adoquín.


La clave está en la ubicación: entrar bien posicionada a cada tramo de pavé es más importante que tener las mejores piernas. Si quedás mal colocada, te comés el polvo y te podés quedar fuera sin darte cuenta.


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Cómo se preparan las ciclistas y qué esperar


No hay carrera que exija tanta preparación específica como la Paris–Roubaix. Acá no alcanza con estar en forma: necesitás técnica sobre pavé, buena lectura de carrera y... suerte. Las ciclistas y sus equipos lo saben, y preparan cada detalle con obsesión.


Entrenamiento y estrategia


Muchas ciclistas entrenan específicamente sobre adoquines semanas antes de la carrera. Practican cómo pasar curvas en pavé, cómo evitar pinchazos, cómo relajar brazos y espalda para no terminar contracturadas. También ensayan la entrada a cada sector clave, como si fueran sprints finales.


  • Bicicletas con cubiertas más anchas (28 a 32 mm)

  • Presión de neumáticos más baja para absorber vibraciones

  • Tubeless o cámaras reforzadas para evitar pinchazos

  • Manubrios con cinta extra o guantes acolchados

  • Relevos constantes y posiciones defensivas en el pelotón


A nivel táctico, los equipos buscan colocar a una líder bien acompañada, con gregarias que la protejan en los tramos previos a cada sector. Pero, como siempre, la carrera puede desarmarse en cualquier momento y quedar mano a mano.


Qué podés esperar como espectador


Ver la Paris–Roubaix Femmes es vivir una película de acción en dos ruedas. Hay caídas, remontadas, gestos de sufrimiento real y emoción pura. Si la mirás por TV o streaming, preparate para gritarle a la pantalla. Si vas en persona, buscá un spot en un sector de pavé: ahí se ve el verdadero drama.


  • Ciclistas cubiertas de barro (o polvo)

  • Ataques valientes y caídas inesperadas

  • Final de película en el velódromo

  • Público gritando con locura en los tramos clave

  • Una jornada para recordar por años


La carrera es impredecible, intensa y profundamente humana. Es donde se ve de qué están hechas las grandes ciclistas.


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