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COMPETENCIA SUPERPRESTIGE RUDDERVOORDE: QUÉ TENÉS QUE SABER DE LA CARRERA

La Superprestige Ruddervoorde no es solo una fecha del calendario de ciclocross, es una de las más queridas, técnicas y emocionantes que existen. Parte del prestigioso circuito Superprestige, esta competencia belga tiene de todo: barro, público encendido, circuitos trabados y duelos memorables entre los mejores del mundo. Si te apasiona el CX, esta carrera es una parada obligada. Ya sea que quieras competir, soñar con estar ahí o simplemente entender por qué todo el mundo habla de Ruddervoorde cada octubre, este artículo te va a dejar listo para meterte de lleno en el mundo del ciclocross.

Qué hace especial a Ruddervoorde


La Superprestige Ruddervoorde se corre en Flandes, Bélgica, y forma parte del calendario internacional UCI de ciclocross. Pero más allá del nombre y los puntos, lo que la hace especial es su tradición: es una de las carreras más antiguas del Superprestige, y se corre desde 1988. Año tras año, reúne a miles de fanáticos, barro asegurado y los mejores ciclistas del mundo.


La atmósfera es de locura: carpas con cerveza, cánticos, cowbells y frío, mucho frío. Es una fiesta flamenca con bicicletas al medio. Acá no se viene a rodar suave, se viene a guerrearla curva a curva, con el corazón y la técnica bien afilada.


El circuito: barro, técnica y ritmo


El recorrido de Ruddervoorde es conocido por su variedad. Tiene sectores de césped, arena, barro pesado, curvas cerradas, tablones para saltar y subidas cortas que cortan las piernas. Todo eso comprimido en 2.8 km que los élite repiten vuelta tras vuelta durante una hora de infierno.


  • Secciones rápidas que exigen potencia pura.

  • Curvas técnicas que premian al que frena menos.

  • Zona de boxes clave para cambiar bici si el barro se pega.

  • Saltos donde se define quién tiene flow y quién no.

  • Tramos donde empujar corriendo es más rápido que pedalear.


Es una carrera que combina técnica con potencia, y si llueve, se transforma en una pista de patinaje donde el equilibrio vale oro.


Cómo prepararte para competir


Competir en Ruddervoorde no es para cualquiera, pero tampoco es imposible. Necesitás técnica, piernas y cabeza fría. Y sobre todo, tener claro que el ciclocross es un deporte de intensidad máxima, donde cada segundo cuenta y no hay espacio para errores.


Entrenamiento específico de CX


Un buen plan de entrenamiento debe incluir:

  • Sesiones cortas e intensas (30-60 min) a ritmos muy altos.

  • Trabajo técnico: curvas, bajadas, saltos, desmontes y remontes.

  • Entrenamiento en barro o pasto para simular el terreno real.

  • Cross training (running, gimnasio) para mejorar agilidad y fuerza.

  • Días de recuperación activa, clave para no quemarte.


Además, es esencial probar el circuito el día anterior y ajustar la presión de las cubiertas, que suele estar entre 1.3 y 1.8 bar dependiendo del terreno.


Mentalidad CX: sufrimiento controlado


En Ruddervoorde no gana solo el más fuerte, gana el que menos se equivoca. Una caída, un mal cambio, una curva mal tomada pueden costarte posiciones clave. Por eso, es fundamental entrenar la cabeza: saber cuándo arriesgar, cuándo dejar pasar y cómo recuperar tras un error.


También es clave tener un equipo de apoyo: mecánicos, alguien en los boxes, alguien que te grite los tiempos. El ciclocross se corre en grupo, incluso si sos el único arriba de la bici.


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Equipamiento y tips clave para Ruddervoorde


El equipo correcto puede marcar la diferencia entre disfrutar y sufrir al divino botón. En Ruddervoorde, cada detalle cuenta: desde la presión de los neumáticos hasta la elección del cubrecasco. No es solo “subirse y pedalear”.


Bici y componentes ideales


  • Bici de ciclocross con cuadro liviano y buena geometría para curvas cerradas.

  • Cubiertas con tacos agresivos si hay barro, más lisas si está seco.

  • Transmisión 1x11 o 1x12, para evitar problemas en cambios con barro.

  • Frenos a disco bien ajustados: vas a necesitarlos, y mucho.

  • Dos bicis si podés, para cambiar en los boxes y no quedarte pegado.


Qué no te puede faltar


  • Guantes finos para agarre sin perder sensibilidad.

  • Gafas transparentes o amarillas para protegerte del barro.

  • Ropa térmica y capas: el clima belga cambia cada 5 minutos.

  • Cera o lubricante para cadenas especial para barro.

  • Toalla y ropa seca post carrera (sí, vas a terminar empapado).


La Superprestige Ruddervoorde es un clásico del ciclocross. Dura, impredecible y hermosa en su caos. Ya seas competidor o fanático, vivir esta carrera —en cuerpo o espíritu— es entender por qué el CX enamora a tanta gente. Es barro, gritos, frío y corazón. ¡No te la pierdas!


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