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COMPETENCIA TOUR DE GUATEMALA: QUÉ TENÉS QUE SABER DE LA CARRERA

El Tour de Guatemala no es solo una competencia de ciclismo, es una de las joyas del deporte en Centroamérica. Con historia, montaña, calor, pasión popular y un nivel cada vez más alto, esta carrera ha sido trampolín para talentos locales y una aventura exigente para ciclistas de todo el continente. Si te gusta el ciclismo duro, de ese que combina estrategia con piernas, sufrimiento y paisajes alucinantes, esta vuelta es para vos. En esta guía te contamos todo lo que tenés que saber: desde cómo se corre, qué etapas destacan, qué tipo de preparación conviene y qué hace tan especial esta competencia. Ya seas fan, amateur o sueñes con correrla algún día, esto es lo tuyo.

Historia y esencia del Tour de Guatemala


El Tour de Guatemala nació en 1957 y desde entonces ha sido uno de los eventos deportivos más esperados del país. Forma parte del calendario UCI América Tour y cada edición reúne equipos locales, selecciones nacionales y escuadras internacionales de gran nivel. Es una carrera con identidad propia: montaña, calor, lluvia, altitud y un público que vive el ciclismo con el corazón en la mano.


Tiene una duración aproximada de 8 a 10 días, dependiendo del año, y suele celebrarse en noviembre, aunque el clima puede variar bastante. La geografía guatemalteca es una protagonista más: caminos que suben sin tregua, bajadas peligrosas, pueblos que alientan con locura y etapas que se deciden en segundos. Cada año deja anécdotas, héroes locales y sorpresas que alimentan su leyenda.


Datos clave de la competencia


  • Primera edición: 1957.

  • Tipo de carrera: etapa por etapas (por etapas), estilo gran vuelta.

  • Cobertura UCI: Categoría 2.2 en el calendario América Tour.

  • Promedio de distancia: 900 a 1200 km en total.

  • Etapas con montaña, contrarreloj y finales masivos.


Lo más lindo es que es una carrera “a pulmón” pero con una organización cada vez más profesional. El crecimiento es notable, tanto en cobertura mediática como en nivel de los participantes.


Cómo es el recorrido y qué lo hace duro


El Tour de Guatemala es de esos recorridos que no perdonan. Aunque cada año cambia un poco el trazado, hay elementos que siempre están: mucha montaña, calor pesado, altitudes que rozan o superan los 2.500 metros, y rutas que mezclan asfalto nuevo con tramos más rústicos. No se gana solo con piernas, también con estrategia e inteligencia.


Etapas típicas y zonas clave


  • Contrarreloj individual: Suele abrir el evento o aparecer en mitad de la competencia. Es clave para marcar diferencias.

  • Etapas de alta montaña: Subidas a lugares como Totonicapán, Quetzaltenango o Sololá ponen a prueba a los escaladores puros.

  • Jornadas de transición: Etapas largas, de 160 km o más, con repechos constantes y viento.

  • Finales masivos: Ocasión para los velocistas si sobreviven a la topografía guatemalteca.

  • Etapas con lluvia: En esta época, nunca se descarta una mojada épica que puede arruinar o salvar un día.


El ritmo es intenso. Muchas veces los equipos locales corren al ataque desde el kilómetro cero. No hay mucho margen para “guardar fuerzas” porque cualquier corte puede definir la general. El pelotón se estira, se rompe y se recompone constantemente. Y si sumás la altitud, entendés por qué no cualquiera la termina.


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Cómo entrenar para una vuelta como esta


Prepararse para el Tour de Guatemala no es como entrenar para una clásica de un día. Acá tenés que ser resistente, tener días buenos y malos, recuperarte rápido y sobre todo, saber sufrir con cabeza fría. El que gana no siempre es el más fuerte, sino el más regular.


Plan de entrenamiento ideal


  • Volumen: Semanas de 15 a 20 horas, con varias tiradas largas (5+ horas).

  • Simulación de etapas: Entrená en días consecutivos con carga acumulada.

  • Trabajo en altitud: Si podés, viví o entrená en altura al menos 3 semanas previas.

  • Contrarreloj: No te olvides del caballito: hay que practicar postura, cadencia y pacing.

  • Core y fuerza: Al menos dos sesiones semanales fuera de la bici.


Nutrición y recuperación


Comer bien antes, durante y después es fundamental. En una vuelta tan exigente, el gasto calórico es brutal. Tenés que reponer hidratos, electrolitos y proteínas cada día. No improvises: entrená también tu “estómago de carrera”.


Dormir bien, masajes, estiramiento y baños de contraste si tenés acceso. Todo suma. Cada etapa desgasta más de lo que pensás, y el verdadero rival es el cansancio acumulado.


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